El mundo, la realidad espiritual

El mundo, realidad espiritual

En la Biblia se nos dice que como seres humanos nuestra alma tiene tres enemigos espirituales: el mundo, la carne y el diablo. Aun cuando este tipo de información es conocida por mucha gente, no es totalmente comprendida, en este caso hablaremos del primer enemigo de nuestra alma, el mundo.

Antes que cualquier cosa, hay que saber que es el alma, ya que existen personas que no saben o no pueden comprender la gran diferencia que existe entre los conceptos de alma y espíritu. Nuestra existencia en términos globales está conformada por tres elementos, nuestro cuerpo, nuestra mente o alma y nuestro espíritu. Es una realidad comprobable que no todos los seres humanos poseemos alma, algunos sólo una mente racional que no les permite creer y comprender todo tipo de existencia e información espiritual. Es por esta razón que estas personas exigen se les compruebe la existencia de todo aquello que se refiera a  lo espiritual. Para que la mente racional de cualquier persona se transforme en un alma, se requiere una Gracia de Dios y a partir de este momento dicha persona podrá creer y comprender todo lo espiritual sin ningún problema.

Esta Gracia de Dios para transformar una mente racional en un alma se puede conseguir de muchas maneras, donde el privilegiado podrá siempre constatar que realmente ha sido bendecido por Dios con un alma fortalecida, ya que desde ese momento sentirá sin confundirse una fuerte relación espiritual entre Dios y él.

Cuando una persona es obligada a creer que la comunicación con Dios sólo podrá establecerse utilizando imágenes, rituales, intercesores, sustancias o cualquier otro elemento físico, es definitivo que está siendo víctima de charlatanes que le están mintiendo. Cualquier persona siempre podrá verificar por él mismo que realmente su mente ha sido transformada, porque de inmediato podrá comprender todo lo que tenga que ver con lo relacionado a su espíritu y al espíritu de Dios, porque de esto se trata la Fe, creer en Dios sin reservas. Cuando una persona cree que al utilizar elementos físicos, ya sean religiosos o no, le permiten ponerse en contacto con Dios, desgraciadamente sólo se está engañando porque su fe está puesta en algún elemento físico en particular, pero no en Dios. Hemos tenido casos donde las personas son exageradamente devotas a su religión, a su fe, pero no Fe en Dios, pero no poseen alma y basan su creencia en Dios por lo que su religión en particular les enseña.

Todo lo anterior es para poder colaborar con la gente para que sepa por qué unas personas comprenden las cuestiones espirituales y otras no.

Ahora bien, detallar al mundo en un contexto 100% espiritual sólo lo podrán comprender aquellas personas que en realidad posean un alma, no existe otra manera, no dudo que se de el caso de alguien que no sepa que posee un alma y crea que lo comprendió a través de una mente racional.

Al hablar del mundo no nos referimos al mundo físico, no al planeta tierra, nos referimos a una fuerte presencia espiritual creada por todos los seres vivos existentes en ese momento, es por eso que la definición del mundo hace siglos no corresponde totalmente a nuestro actual mundo espiritual.

El mundo entabla la batalla a nuestra alma utilizando para ello nuestras propias debilidades humanas: el poder, el prestigio, el dinero y el sexo. Cualquier persona sin alma sucumbirá casi sin resistencia cuando se le ofrecen, por ejemplo, puestos de trabajo donde podrá satisfacer inmoralmente sus debilidades. Por otro lado, una persona que ha crecido con una educación notablemente idónea, cuyos valores y principios son realmente fuertes, y en un determinado momento de su vida fue dotado de alma, de momento dudará de respetarse a sí mismo, si por ejemplo le ofrecen un puesto de trabajo a cambio de algún tipo de servicio inmoral y deshonesto. Entonces la batalla se inicia cuando esta persona comienza a pensar lo bien que se sentiría al poder contar con poder, prestigio, dinero y sexo; pero también en sus ideas y pensamientos se aparecen los valores y los principios que fue aprendiendo desde pequeño para indicarle que lo que está por hacer no es correcto, y entre tomar la decisión corrupta influenciada por el mundo y la correcta influenciada por su alma, ganará obviamente quien posea mayor fuerza.

El mundo también le hace la batalla a nuestra alma de una forma muy sutil cuando somos influenciados por personas representativas como músicos, cantantes, artistas; así también modas, vicios, malos hábitos y costumbres culturales. Por ejemplo, un adolescente con alma que en su infancia siempre fue excelente ejemplo para los demás y jamás le presentó problemas a sus padres, en el momento que en la calle del vecindario o en su colegio comienza a relacionarse con  otros adolescentes o personas que lo inspiran a seguirlos en sus hábitos o costumbres negativas, si su alma no está fortalecida lo suficiente, es muy probable que caiga derrotado, cediendo a vicios, costumbres y conductas inadecuadas.

Eso es el mundo espiritual, una personalidad espiritual poderosa, que a través de nuestras debilidades humanas siempre intentará destruir a nuestra alma.

La Biblia nos enseña que el mundo está en permanente guerra con nuestra alma. Si el mundo fuera físico, jamás elevaría  su cabeza en reconocimiento a Dios. Su mirada se dirige al hombre, nunca a Dios. Es la tentación sensual y materialista de la vida que centra su atención en satisfacer los más bajos apetitos y deseos, impidiendo así las cosas del espíritu. Con este tipo de enemigo, Dios no sólo es negado, es olvidado.

La Biblia nos advierte, “No amen al mundo ni las cosas del mundo” (1 Juan 2:15), también “La amistad del mundo es enemistad hacia Dios” (Santiago 4.4).

Los charlatanes

Los charlatanes

De Wikipedia, la enciclopedia libre, tomé la siguiente definición:

Un charlatán es una persona que practica algún tipo de estafa con el fin de conseguir beneficio económico o alguna otra ventaja mediante el engaño o la superchería.

Todo charlatán debe tener alguna habilidad especial; la más común es el don de la palabra, mediante la que logra embaucar a su audiencia, por lo general inculta en la temática que el charlatán postula. Otra de las habilidades más comunes es la prestidigitación (movimiento rápido de las manos), mediante la cual hacían los cambios oportunos de productos que entregaban, recibían o devolvían. A menudo los poseedores de la primera habilidad mencionada se asociaban con los de ésta, para mejor llevar a cabo sus estafas.

En lenguaje más coloquial, se llama también charlatán a aquel que habla excesivamente y, más específicamente y en sentido peyorativo, cuando además habla de algo que no conoce o no entiende.

La charlatanería suele confundirse erróneamente con el esoterismo o el ocultismo, pues a menudo los charlatanes se presentan como astrólogos, adivinos, numerólogos, médicos, curanderos, líderes espirituales y vendedores de remedios milagrosos y en general maestros de cualquier ciencia de la época.

Esta confusión se debe también a la clandestinidad o secreto en el que el charlatán debe mantener sus procedimientos para evitar que otras personas ajenas a su práctica se percaten del fraude. De este modo, la charlatanería no permite la apertura a críticas, puesto que su cuestionamiento y análisis demostrarían que se trata de prácticas fraudulentas.

Un charlatán, espiritualmente se constituye cómo una auténtica flecha incendiaria, ya que cuando da en el blanco, la persona que es afectada cambia su fe a Dios, por una falsa fe enfocada al charlatán. El grave problema es que todo lo que el charlatán dice es una estudiada mentira con el fin de cautivar la atención de personas ignorantes y en busca de emociones.

Vivimos una época en que el gran desarrollo de los medios de comunicación han descuidado la calidad de su información y frecuentemente publican datos falsos generados por este tipo de personas, que sin ningún tipo de consideración confunden tanto a la población que los escucha, que terminan alejándose de Dios por creer en maravillas o espectáculos irreales.

Las personas que se hacen asiduos clientes, visitantes o admiradores de los charlatanes, generalmente por ésta causa les es arrebatado su natural estado de serenidad®.

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El espectáculo de la falsa fe

En la actualidad son muchas y muy variadas las formas en cómo se logra desviar la atención de las personas del Único y Verdadero Dios.

La causa es cómo siempre el gigantesco egoísmo de quienes sienten la fuerte necesidad de imponer un criterio, su criterio a otras personas. Desde los grandes y elaborados contextos religiosos, hasta cualquier imágen o simple amuleto, creados con la intención de enfocar la fe a entidades físicas asociadas a fórmulas casi mágicas para tratar de comprender lo incomprensible, la Divina Personalidad de Dios.

Todas la religiones presentan de acuerdo a sus experiencias o intereses, las formas para comunicarse con Dios. Curiosamente muchas de éstas formas son entre sí contradictorias. Por ejemplo, se habla de la Absoluta Voluntad de Dios, y por otro lado se le da valor al libre albedrío de un ser humano. Cualquier persona con el mínimo de sentido común, comprende que esto no puede ser posible.

Los ángeles, los santos, y todas aquellas figuras con aparente valor espiritual son invocadas con la misma energía e intención con las que mejor deberían comunicarse con Dios.

Diversos líderes espirituales se esfuerzan notablemente en sustituir la necesidad de las personas de comunicarse con Dios, haciéndolos creer que sólo a través de ellos podrán conseguir tan vital acercamiento espiritual.

Cientos y cientos de volúmenes de información con diversas ideas sobre lo espiritual, tristemente sólo pensamientos vacíos que a través de la historia de la humanidad sólo nos han desviado del verdadero camino, algunas tan simples cómo rituales y oraciones, y otras tan complicadas y febriles que las hace pasar por ciertas cómo La divina comedia.

Por otro lado, los medios de comunicación explotan la ignorancia, el morbo y la gran necesidad de la gente de sentir emociones, otorgándole mayor presencia a seres extraterrestres, fantasmas, monstruos, brujas, duendes, vampiros, a tal grado, que burlándose de la gente que sigue todo este tipo de fantasías, les hace creer también de la existencia de los héroes o de las fórmulas para derrotarlos o al menos protegerse de su peligrosa presencia, a tal grado que pregonan estúpidamente que todo lo malo mantiene una eterna guerra espiritual en contra de Dios.

Están también los oportunistas, personas obviamente mediocres que incluso crean su vistoso título y se dan a conocer cómo antropoastrónomo, espiritualista, bioenergético, armonizador, mentalista, y sólo basta con escucharlos unos minutos hablando sobre cualquier tema pseudo espiritual expresándose con palabras que sólo hacen evidencia de su total ignorancia, cómo entes multidimensionales, portales energéticos, seres de luz, seres de oscuridad, espíritus que se han quedado atrapados en esta dimensión, todo esto a tal grado que sus presentaciones o trabajos los hacen disfrazados con ridículas vestimentas, peinados extraños y con una gran cantidad de collares, pulseras y anillos llamativos, que según ellos son objetos que los protegen de los peligros de su profesión.

Eso es la falsa fe, un espectáculo planeado para vender soluciones ficticias a la gente que se siente mal y que no están dispuestos a hacer nada por ellos mismos. Personas que no se limitan a pagar, incluso lo que no tienen, para  poder conseguir aquello que creen les hace falta. Y cómo todos sabemos, entre más espectacular sea la farsa, mejores sensaciones emocionales producirá a aquellos quienes participan en estos demenciales acontecimientos.

La fe no es emocional, la fe no es espectáculo, la fe es creer en lo que estamos viviendo en el presente, con compromiso y responsabilidad.

 

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Las intrigas y los chismes

No hay ataques más efectivos que ser humano pueda recibir, que las intrigas y los chismes en su contra. Psicológicamente estas actitudes corresponden a personalidades débiles, ignorantes, irracionales y muy conflictivas, que con tal de llamar la atención serán capaces de todo, sin medir las consecuencias para ella misma y para quienes agrede.

Espiritualmente este comportamiento puede ser causado, como siempre, por las debilidades humanas, por el mundo, y por el enemigo espiritual natural.

En este caso, expondré mi propia experiencia, para evitar caer en lo mismo al utilizar información ajena, pero sin ninguna intención de quejarme o hacerme la víctima. Muchas personas que me conocen, saben y admiten que al dedicarme a guiar a las personas para que puedan salir efectivamente de su infierno personal, esto resulta totalmente lógico y hasta natural. Jamás me imaginé que llegaría a vivir todo esto, y mucho menos pude pensar que llegaría a resolver este tipo de situaciones con total tranquilidad y sin ningún deseo de venganza, ya que en ningún momento me resentí con las personas involucradas. Tuve que resolver sí, incluso alejándome, pero después de mucha reflexión y contar con la opinión y sugerencia de personas con mayor experiencia y capacidad para comprender lo que me estaba pasando, siempre con el fin de proteger mi natural estado de serenidad. En ocasiones parecerá que la conducta resultante es provocada por una actitud egoísta, pero en todos los casos puse el mayor de los cuidados para evitar que esto fuera así.

Inicialmente, cuando realmente sin saberlo, me comencé a involucrar en todo esto que he logrado hasta hoy, surgió de una gran confusión, ya que algunas personas que a la fecha no he podido comprender la intención, hablaron por mí pidiendo una colaboración que yo nunca solicité. Así que cuando soy presentado ante las personalidades de las cuales dependía esta ayuda, yo no sabía bien de que se trataba e ingenuamente pensé en transferir esta colaboración a quienes parecía les podía interesar y favorecer. Ante mi natural actitud, prudente y reservada, fue totalmente mal comprendida, y las personas que originalmente iniciaron sin mi conocimiento todo esto, comenzaron a justificarse emitiendo comentarios totalmente desobligantes y falsos, verdaderas intrigas y chismes para no ser descubierta su irracional participación. Afortunadamente la doble intención de las personas que accedieron a colaborar, pudo más, doble intención porque ante la aparente ayuda, ellos vieron también su propia conveniencia. El ataque tuvo como objetivo, tratar de hacerme ver cómo una persona ignorante que no comprendía la “gran ayuda” que se me estaba proporcinoando, cuando para mí la realidad me indicaba que esta “gran ayuda” me estaba obligando a contraer un desconocido compromiso, pero sin una contraprestación; me obligaron a trabajar sin sueldo, y para nulificar mi apreciación, me hicieron pasar como un ignorante. Cómo en esa época carecía de la experiencia y conocimientos espirituales con los que cuento hoy, no pude resolver de la mejor manera y comencé a cargar yo sólo con tremendísimo compromiso. En apariencia mis enemigos espirituales me habían ganado en esta ocasión. Hoy me doy cuenta que desde ese momento, estos enemigos espirituales me querían destruir.

Cuando expongo la “gran ayuda” a las personas que yo pensaba la iban a recibir de buena forma, se inicia otra grandísima ronda de flechas incendiarias volando por todos lados para hacer blanco donde mejor puedan dañar. A todos ellos, estas flechas les hicieron creer que yo estaba abusando, y que los iba a meter en problemas. Primero creyendo que yo me estaba beneficiando económicamente, pasándoles la responsabilidad a ellos, y después cómo ellos no quisieron participar del convenio con las autoridades municipales, iniciaron una espectacular campaña difamatoria, diciendo que yo estaba cobrando cantidades espectaculares y que a la gente me la estaba llevando conmigo pagándoles para que abandonaran esa primera agrupación. Viendo todo esto ahora con otra perspectiva, dichas flechas incendiarias a ellos les desarrollaron tremenda imaginación.

En alguna ocasión escuché que Dios misericordiosamente protege la ignorancia, y en ese momento pude constatar esto último, porque en el moomento de recibir el lugar que el Municipio nos facilitó, yo realmente no sabía cómo empezar. Éramos en ese entonces poco más de 20 personas, teníamos el lugar y 50 sillas que nos proporcionaron también, pero nada más. Yo estaba viviendo con una persona, que también fue atacada violentamente por estas flechas incendiarias, pero estás no pudieron atravesar el duro escudo de su interés personal. No teníamos un peso, pero como tampoco contaba con experiencia, ilusamente creí en las promesas de ayuda económica. Y llego lo peor de todo lo que he vivido hasta el momento, alguien me convenció de pedir dinero prestado, decidi pedir autorización de las personas que nos habían prometido colaborar económicamente, y con la aprobación de ellos, nos prestaron el dinero para comprar el equipo y material para comenzar a trabajar. Las cuentas comenzaron a crecer, las autorizaciones para endeudarnos también continuaron, pero el dinero no llegaba, en algún momento recibimos algo, pero hasta la fecha no hemos pagado todo lo que debemos. Si ha habido algo de lo que nunca he podido ser preso es del endeudamiento, no me gusta y no lo utilizo. Todos quienes en su momento animosamente se ofrecieron a colaborar entre autoridades municipales y algunas personas más, me abandonaron, y ellos mismos hasta la fecha siguen atacando directamente, tratando de convencer a la gente que soy un malagradecido. Por ahí una importantísima persona pública de este país me comentó sonriente, que de ingeniero, la política me convirtió en un indigente.

El tiempo siguió transcurriendo, y yo de descubrimiento en descubrimiento me fui apasionando de lo que estaba haciendo, por vez primera en la historia de la humanidad, se presentaba una cura real para los transtornos de ansiedad, sin utilizar ninguna sustancia. Cualquiera que comprenda y valore esto, podrá comprender porque me he mantenido sin dejarme afectar por tanta intriga.  Los ataques no han cesado, al contrario, cada vez son más poderosos, pero también en este tiempo he aprendido mucho, sobre todo de la forma en que el mundo, y el enemigo utilizan mis debilidades humanas para intentar acabarme.

Seis años de esfuerzo y trabajo constante de 20 horas o más diarias, el testimonio de cientos y cientos de personas beneficiadas; niños que no quieren ser malos, pero padecen ansiedad porque están haciendo lo que no quieren, adolescentes que saben que se están destruyendo pero no saben cómo evitarlo, adultos al borde de la locura, porque no encuntran la forma de ordenar sus existencias, todos ellos hoy ya saben que les pasó y también saben prevenir volver a regresar a ese estado tan lamentable. Un programa completo que permite de forma documentada y consecuente apreder a vivir correctamente. Procesos estructurados bajo el más detallado método científico, que cumplen con todo lo requerido, incluyendo la falla cuando estos procesos no son realizados de manera precisa. Y de repente llegaron las intrigas y chismes más ignorantes y falsos, personas envidiosas y sin ninguna capacidad de influencia o credibilidad, intentaron hacer creer que aquello que yo había descubierto y desarrollado era plagiado, pero no supieron decir de quien, ni cómo, ni cuando, descubriendo así su nulo conocimiento acerca de lo que estaban “hablando”. Curiosamente, todo esto ha sido posible, aún cuando he sido atacado constantemente con las más elaboradas intrigas y chismes.

Yo pudiera continuar con más y más experiencias vividas con relación a las intrigas y chismes, pero creo que hasta aquí consigo expresar lo que deseaba. Para hablar de Dios, primero tenemos que lavarnos bien la boca.

Las intrigas y los chismes son poderosas flechas incendiarias, que nunca, pero realmente nunca podrán traspasar a un verdadero escudo de fe.

Las debilidades humanas

Las debilidades humanas son los rasgos de la personalidad que nos llevan a sentirnos afligidos, angustiados, desesperados. Por cada debilidad que nos provoque, inicialmente sentimos impotencia y ansiedad, generalmente permitimos que nos afecten de forma negativa.

Una de las debilidades humanas que intranquilizan constantemente es el miedo. Miedo a quedarse solo, a las enfermedades, a la muerte. Miedo a la pobreza, a lo desconocido, a la muerte de algún familiar. Miedo a ser traicionado, al fracaso, a sentirnos frustrados. Miedo al ridículo, a la mediocridad. Miedo a volver a lo mismo después de haber conocido y estar practicando el Programa de Prevención del Dolor Emocional® y las Conductas Compulsivas.

Participando activamente en la sociedad hemos podido reconocer algunas de las debilidades humanas, como el resentimiento, la envidia, la cólera, el dinero, el poder, el prestigio, los celos, la vanidad, y sobre todo, el ser muy selectivo. El alcoholismo y la drogadicción, así como toda la extensa variedad de conductas compulsivas son también debilidades humanas.

Físicamente las debilidades humanas más exigentes son: la necesidad de comer y beber, de dormir o de tener relaciones sexuales. Existen otras como el frío, el calor, o en general, la necesidad de vivir con la capacidad de protegernos eficientemente del medio ambiente y el clima.

Las debilidades humanas con relación a la mente, las reconocemos cuando seguimos insistiendo en tener ideas o pensamientos anticipantes para satisfacer sobre todo nuestros irracionales deseos personales.

Espiritualmente las debilidades humanas se manifiestan cuando nos oponemos concientemente a aceptar o realizar la Voluntad de Dios.

Identificar nuestras debilidades humanas nos permitirá trabajar objetivamente, evitándonos realizar esfuerzos inútiles para mejorar nuestra personalidad.

Las debilidades humanas siempre nos han impedido tomar decisiones maduras, hasta hoy han sido la causa de nuestra mediocridad y cobardía. Ya no más. Conocemos la solución y mantendremos el compromiso con nosotros mismos de continuar con el Programa que tanto ha hecho por nosotros, para crecer y madurar sostenidamente.

Si no perseveramos para prevenir al dolor emocional®, jamás mantendremos la serenidad lo suficiente para estar en condiciones de reconocernos como seres humanos con una real necesidad de fortalecer nuestras áreas física, mental y espiritual para no continuar insistiendo satisfacer las exigencias desmedidas de estas mismas debilidades.

Prevenir el dolor emocional® evitará que todo el esfuerzo que hemos realizado hasta el momento para conocernos y fortalecernos haya sido en vano. Ya no permitiremos que nuestras debilidades humanas sigan haciendo de nosotros personas mediocres y cobardes. Al menor deseo de no continuar trabajando este maravilloso Programa, o  permitir ser víctimas de nuestras conductas compulsivas, admitiremos que es el momento en que más necesitamos del Centro de Formación Emocional y de nuestro Programa de Prevención del Dolor Emocional® y las Conductas Compulsivas.

Este texto ha sido tomado del Primer Paso de la Segunda Parte del Programa de Prevención del Dolor Emocional® y las Conductas Compulsivas.

© Reproducido con permiso del autor y del poseedor de los derechos, Ariel Cuadros.

La ira

La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera de la autoridad del sistema judicial, llegando a hacer justicia por propia mano, fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevado a la discriminación. Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más serias, incluyendo homicidio, asalto, discriminación y en casos extremos, genocidio. Es muy importante considerar que esta definición corresponde sólo a la ira como un defecto de carácter y no a la ira como una emoción natural.

La avaricia

La avaricia es, como la lujuria y la gula, un defecto de carácter de exceso. Sin embargo, la avaricia aplica sólo a la adquisición de riquezas en particular. Avaricia es un término que describe muchos otros ejemplos de faltas. Estos incluyen deslealtad, traición deliberada, especialmente para el beneficio personal, como en el caso de dejarse sobornar. Búsqueda y acumulación de objetos, fraude, robo y asalto, especialmente con violencia, los engaños o la manipulación de la autoridad son todas acciones que pueden ser inspirados por la avaricia.

La avaricia viene del término avaritiam, y éste a su vez, del verbo latino avere que significa “desear algo con ansia”. La avaricia implica padecer un afán desordenado de poseer y adquirir riquezas y/o bienes para atesorarlos. Uno de los primeros personajes en padecer la avaricia fue Midas, el rey de la región de Frigia, a quien Dioniso le concedió lo que quisiera. Midas se hizo célebre por tener la cualidad de convertir en oro todo lo que tocaba. La ambición hizo que hasta el agua y su propia comida se convirtieran también en dicho metal, lo que le condujo a su desgracia.

La avaricia en la antigüedad era vista como un vicio en sociedades en las que el ahorro era una virtud. Había que distinguir a la persona ahorrativa, que tenía conciencia de sus obligaciones familiares del tacaño. El avaro era el que llevaba el ahorro a situaciones grotescas. No atendía bien ni a sus seres queridos ni a sí mismo. Lo único que le interesaba era acumular un capital que no se utilizaba para nada. Lo característico del avaro es que esteriliza el dinero, que en lugar de estar en movimiento queda paralizado. Así convierte un elemento fluido y útil en algo totalmente inservible.